domingo, 4 de diciembre de 2011

Ruta: Kinmen I

La isla de Kinmen (o Jinmen) se encuentra frente a la costa de la República Popular China. Está aproximadamente a una hora de vuelo desde el aeropuerto Songshan de Taipei (MRT Songshan).

Kinmen comprende una isla principal, en forma de mariposa o pajarita, así como otras pequeñas islas. El aeropuerto de Kinmen, situado en la parte más estrecha de la isla, tiene bastantes vuelos diarios a Taipei y otras ciudades de Taiwán. Nosotros volamos con Transasia por 2.905 NTD (72 euros, ida y vuelta), pero también se puede ir con Uni Air, FAT (no tienen web en inglés) o Mandarin Airlines.

Al fondo pueden verse los rascacielos de la República Popular China


¿Y qué tiene de interesante Kinmen? Su posición estratégica respecto a China, de tan sólo 2 kilómetros en algunos puntos, hizo que este pequeño territorio fuera el frente de batalla contra los comunistas.

En 1949, en la etapa final de la Guerra Civil China los chinos nacionalistas huyen a Taiwán con Chiang Kai-Shek. La isla de Kinmen se militariza para protegerse de los comunistas. Del 25 al 27 de octubre de ese año, los comunistas llegan a las costas de Kinmen. No contaron con que los nacionalistas estarían tan bien preparados y salen derrotados de la batalla de Guningtou.

Costa de China vista a través de los prismáticos del observatorio de Mashan, al norte de la isla

Pero las tensiones en el estrecho de Taiwán prosiguieron durante los años 50. Uno de los momentos históricos más destacados fue el bombardeo del 23 de agosto de 1958. Los comunistas lanzaron sobre Kinmen un total de casi 500.000 bombas en los 44 días que duró la batalla. Hay que tener en cuenta que Kinmen tiene el tamaño de Liechtenstein o dos veces la isla de Formentera.

Se construyeron multitud de instalaciones militares subterráneas para evitar los bombardeos y facilitar los suministros. Kinmen contaba con el apoyo de los Estados Unidos, ya que los americanos querían evitar una expansión del comunismo a los territorios del Pacífico. A partir de los años 60, las bombas ya no se rellenan de explosivos sino de propaganda. De 1958 a 1978, durante la guerra psicológica, cayeron en Kinmen cerca de 5 millones de folleto-bombas. Los nacionalistas respondieron de igual manera e incluso utilizando gigantescos altavoces para transmitir sus mensajes.

En Kinmen se llegaron a construir 12 túneles, el más largo supera los 2 kilómetros


Durante la guerra, Kinmen fue el hogar de cerca de 100.000 soldados. Actualmente, la población de la isla ya sólo convive con unos 5.000. Este descenso en el número de militares ha hecho que muchas de las instalaciones queden abandonadas o se hayan convertido en lugar para turistas. Los tanques y los búnkers forman ya parte del paisaje, y nos recordó un poco a nuestro viaje por Albania.




En comparación con la guerra de los Balcanes, donde todavía se respira la tristeza y las fachadas sienten el dolor de los impactos de bala, en Taiwán la guerra es mucho más lejana y viene vestida con los trajes de honor y valor de las míticas historias épicas.

Aquí han sabido sacar partido a todo lo militar como destino turístico, con botellas de licor en forma soldado, tanques y aviones recién pintados y museos dedicados a las batallas e incluso con simuladores de bombardeos o altavoces que emiten de banda sonora los sonidos de la guerra. Apenas hablan de las víctimas, como si fuera una película o un parque temático. Algo como eso, sería imposible de encontrar en los países de la antigua Yugoslavia. Allí apenas entienden que alguien quiera ir a visitar un lugar como Vukovar.




Sin embargo, la historia más bonita de Kinmen relacionada con la guerra es la del Maestro Wu. En el año 1937, Wu Chao-hsi hereda la fábrica de cuchillos de su padre en la pequeña ciudad de Jincheng (al oeste de la isla). Durante la Segunda Guerra Mundial, Kinmen sufre una tremenda escasez de acero, así que Wu decide dar un mejor uso a las bombas caídas para fabricar cuchillos. Tras los bombardeos del 23 de agosto de 1958 y la guerra psicológica, la isla se llenó nuevamente de proyectiles. Estos son los materiales con los que se trabaja actualmente en la fábrica de cuchillos del Maestro Wu, ya en manos de su tercera generación.

El cliente puede elegir incluso la bomba de la que quiere su cuchillo y el Maestro Wu lo forja delante de sus ojos. Sin duda, una buena forma de transformar un instrumento de guerra en algo más útil y llegar a ser famoso.


Aparte de la temática bélica, Kinmen también tiene otros lugares interesantes para visitar, que contaré en el siguiente post.



1 comentario:

¡Gracias por tu comentario!

Vivir en Taipei
Vivir en Hyderabad
Vivir en Zagreb